
Cixi: la emperatriz viuda detrás de la cortina que perdió China o intentó salvarla
En 1903, la emperatriz viuda Cixi se sentó frente a una cámara en su palacio. Vestía sedas preciosas, perlas y un enorme tocado manchú; a su alrededor se colocaron cuidadosamente manzanas, vasijas de bronce y símbolos de longevidad. La imagen debía mostrar algo más que esplendor. Después de la guerra, la ocupación extranjera y una reputación dañada, la mujer más poderosa de China quería determinar cómo la veía el mundo. Detrás de ese retrato escenificado se esconde una vida extraordinaria: desde una adolescente sin una posición política propia hasta la mujer que gobernó la dinastía Qing detrás de una cortina durante casi medio siglo.
